Yibuti: entre bases extranjeras y conflictos ajenos

Yibuti, Ciudad Capital de Yibuti

Yibuti es un pequeño país del Cuerno de África, frente a la costa del convulsionado Yemen. Ubicado en la ruta marítima que une el Mediterráneo con el Océano Índico, es un lugar geoestratégico codiciado por distintas potencias que han emplazado bases militares en su territorio, dando lugar a un escenario insólito que, en caso de profundizarse las crisis actuales, podría convertirse en riesgoso, considerando además la volatilidad misma de la subregión donde se encuentra inserto el país.

 Por Adriana Rossi

 

Yibuti tiene una extensión de 23.000 kms2 y una población de unas 850.000 personas. Es un estado del Cuerno de África encerrado entre Etiopía, Eritrea y la no reconocida Somalilandia[1]. Está ubicado en frente de Yemen, país de la Península Arábica, del que lo separa el estrecho de Bab Al-Mandeb, la “Puerta de las lágrimas” o “Puerta de las Lamentaciones”. Este brazo de mar de 32 kms., une las aguas del Golfo de Adén – en conexión con el Mar Arábigo y el Océano Índico – a las del Mar Rojo que, a su vez, se comunica más al norte con el Canal de Suez, que desemboca en el Mar Mediterráneo.

En Yibuti hay una sola gran ciudad, Yibuti, la capital. Tiene puerto sobre el estrecho, una parada casi obligada para los buques que transitan por esa vía marítima. Sus actividades y las de la zona franca le representan al país más del 76% de su producto interno bruto.

Por el estrecho que divide África de Medio Oriente transita el 20% del comercio mundial y el 10% del petróleo[2], navegan traficantes de armas, de personas[3] y los piratas somalíes que infestan las aguas que rodean el Cuerno de África, haciendo peligrar vidas y comercio, mientras que en el país de enfrente, Yemen, se desarrolla un sangriento conflicto que involucra a varias naciones[4].

Este conjunto de situaciones hace de Yibuti un lugar de gran importancia geoestratégica. Inserto en una región de alta volatilidad, este pequeño país, que al momento se caracteriza por su estabilidad, surge como un enclave muy codiciado por potencias, que a través de acuerdos con el gobierno del presidente Ismail Omar Guelleh en el poder desde 1999, abrieron y abren bases militares de distinto tamaño y envergadura.

Los “amigos” extranjeros

Fuerzas militares francesas, estadounidenses, italianas, japonesas, alemanas, españolas, saudíes, etíopes y chinas se codean en un microterritorio, cada una velando por intereses propios y en algunos casos mancomunados.

Los primeros en emplazar una base fueron los Estados Unidos, que establecieron tempranamente relaciones diplomáticas con Yibuti en 1977, luego de la declaración de independencia del país, que hasta ese año había sido colonia francesa. La base se abrió en el 2001 y se constituyó en una locación militar permanente de gran relevancia a partir de los atentados del 11 de septiembre de ese mismo año. Actualmente es la más importante del Comando África, el USAFRICOM, cuyo mando está ubicado en Stuttgart, Alemania[5]. La base se encuentra en Camp Lemmonier, cuenta con aeropuerto y puerto y con 4.000 hombres, en su mayoría integrantes de la Fuerza de Tarea Conjunta Combinada – Cuerno de África, a los que se suman los “contratistas”[6], y un grupo de especialistas en planificar operaciones, que opera en la sombra. En el 2014 los Estados Unidos renovaron el contrato por 10 años más con el gobierno de Yibuti.


CAMP LEMMONIER

A partir del 2011 se establecieron los franceses mediante un Tratado de Cooperación en Materia de Defensa con el gobierno de Yibuti. La base permanente es una plataforma estratégica, logística y operacional que responde a los lineamientos del Libro Blanco de Defensa y Seguridad Nacional de Francia. En ese libro se califica al Cuerno de África como una de las prioridades estratégicas del país galo. Francia tiene intereses en el continente africano, legado de su pasado colonialista, y mantiene una red de Centros Operativos ubicados en Madagascar, Gabón, Chad, Costa de Marfil y Senegal. Sus fuerzas aéreas participan en operaciones de guerra como el bombardeo en Libia que llevó al derrocamiento de Gadafi en el 2011, los bombardeos en Mali contra la yihad islámica y sus tropas se despliegan en operaciones de paz en distintos países del área centroafricana donde entrenan a ejércitos para ese tipo de intervenciones.

La base francesa alberga 1.450 hombres según el Ministerio de Defensa, 2.000 según algunos analistas. Como la de los Estados Unidos, cuenta con puerto, aeropuerto, además de un centro de entrenamiento. El Tratado prevé cooperación militar bilateral entre Yibuti y las fuerzas aliadas de la región y participación en operativos multilaterales en contra de la piratería[7].

La piratería es uno de los argumentos esgrimidos para la implantación de bases en el país. En el 2008 la ONU promovió numerosas resoluciones en contra de la piratería somalí. Eso dio paso para que distintos países – solos o en alianza – actuaran en consecuencia. En ese año la Unión Europea lanzó la misión “Atalanta”. Participan en ella efectivos franceses, pequeños contingentes alemanes y españoles, que se hospedan entre la base francesa y el hotel Kempinsky en Yibuti, y los militares italianos.

La base italiana se activó recién en el 2014, previo acuerdo firmado con el gobierno de Yibuti en el 2012[8]. Sin embargo, los italianos estuvieron presentes con anterioridad en otra operación, la “Ocean Shield” a cargo de la OTAN, que remplazó la “Allied Protector”. El radio de acción de estas operaciones antipiratería abarca las aguas del Cuerno de África y Océano Índigo.

El personal militar de las tres ramas, más los carabineros, suman un total de 300 efectivos, que componen un Comando de Fuerzas Especiales con drones dirigidos desde Amendola, una base situada en la península itálica. Estas misiones, a la que se suma la asistencia a los países del área que quieran adquirir capacidades para enfrentar la piratería, obedecerían a la necesidad de proteger los intereses externos de Italia en el llamado “Mediterráneo ampliado”, concepto que permitió superar, arreglo parlamentario de por medio, un escollo constituido por la constitución  en la que se “repudia la guerra”[9].

Japón es otro país que tuvo que superar las dificultades que representaba su constitución en materia militar. Ésta, elaborada en 1946, prohibía expresamente en el art. 9 la participación en guerras y el uso de la fuerza, incluso para preservar la propia seguridad del país[10]. En 1954 se impulsó la creación de las Fuerzas de Autodefensa, por haberse reconocido a Japón el derecho a defenderse, consignado en el art. 51 de la Carta de Naciones Unidas, y la posibilidad de participar en misiones de defensa colectiva, concertadas por mandato de la ONU y con anuencia de los Estados Unidos. Por ello, las Fuerzas de Autodefensa niponas han podido participar en operaciones internacionales de mantenimiento de la paz, en la Guerra del Golfo en 1991 y en la guerra de Irak en el 2014. En ese mismo año, el primer ministro Shinzo Abe allanó definitivamente el camino para la reforma del artículo 9, aprobada en el 2015, que permite a las Fuerzas de Autodefensa operar en el extranjero, independientemente de la ONU y de los Estados Unidos.

La base nipona se estableció en el 2011, antes de la reforma, para monitorear la piratería en el Golfo de Adén. Sus instalaciones han sido utilizadas para ejercicios militares, incluidos los de la Fuerza de Tarea Conjunta Combinada de Estados Unidos. Actualmente es la primera base militar japonesa en el exterior y alberga a 180 efectivos.

China, una presencia incómoda

El año pasado se encendieron señales de alarma al tomar conocimiento de que el gobierno chino había llegado a un acuerdo con el gobierno de Yibuti, para abrir una base militar en el país. Ubicada más al norte de la ciudad de Yibuti, contará con puerto y aeropuerto. Si bien uno de los objetivos, el que mancomuna a todas las bases salvo Estados Unidos, es la lucha contra la piratería y asegurar el tránsito de los buques comerciales hacia Europa, el otro gran objetivo es garantizar la seguridad de sus ciudadanos, que se encuentran trabajando en África[11] y Medio Oriente y poder contar con la capacidad suficiente para evacuarlos en caso de crisis. Después de la pésima experiencia en Libia, cuando tuvieron que repatriar el personal que se encontraba en el país y se vieron en la obligación de fletar aviones comerciales para realizar la operación, el gobierno tomó la decisión de contar con una infraestructura adecuada en el continente. A esos grandes objetivos se suman las misiones de mantenimiento de la paz y asistencia humanitaria.

Calificadas de instalaciones de apoyo, de acuerdo al portavoz del Ministerio de Defensa de China, coronel Wu Qian, la base tendría capacidad para albergar hasta 10.000 militares, lo cual ha puesto en estado de alerta a estadounidenses y japoneses.

Japón pidió de inmediato al gobierno de Yibuti la autorización para alquilar más terreno para ampliar su infraestructura por la necesidad de tener más pistas de aterrizajes, so pretexto de solventar una hipotética necesidad de evacuación de ciudadanos de esa nacionalidad, en caso de emergencias regional. Los Estados Unidos mostraron inquietudes, que ya se habían formulado en el Congreso, y que han llevado a la decisión de fortificar Camp Lemmonier. Para ambos países, Japón y Estados Unidos, el tema de la presencia china en Yibuti está directamente relacionado con la expansión de la influencia del gigante asiático en África. En Estados Unidos esta temática fue abordada durante la administración Obama. En una carta dirigida al Secretario de Estado de aquel entonces, John Kerry, y al Secretario de Defensa, Ashton Carter,  tres congresistas presentaban sus preocupaciones por los intereses estratégicos del país en el Cuerno de África, en especial por “las operaciones críticas contra el terrorismo, [que pueden verse] afectadas por la creciente influencia estratégica de China en la región”[12].

El USAFRICOM mantiene relaciones con los 53 países de África, la Unión Africana y las organizaciones de seguridad regional. Sus misiones abarcan un amplio espectro, desde la neutralización de las amenazas transnacionales, a la protección del personal y de las instalaciones, a la mitigación de los conflictos y la construcción de la capacidad de defensa de los socios africanos, para promover “la seguridad, estabilidad y prosperidad” en el continente[13]. Es un comando interagencial, donde actúan agencias de inteligencia, la USAID, la agencia de desarrollo de los Estados Unidos, entre otros. Desde Yibuti se extiende un cinturón de seguridad estadounidense que atraviesa la franja central de África.

La presencia china puede representar un serio obstáculo a la consolidación, vía militar, de la influencia de Washington en el continente. Al mismo tiempo, la política de acercamiento de parte de China al Medio Oriente y su posición sobre Siria son un factor que genera no pocos resquemores, aumentados por la actual decisión de la administración Trump de involucrarse de lleno en Medio Oriente.

El acuerdo entre  Yibuti y China no cayó bien y dio lugar a una serie de sinsabores entre los dos gobiernos. A pesar de ello, Yibuti recibirá la visita del Secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, estando incluido el país en una gira de cinco días que Mattis emprendió el 18 de abril a Arabia Saudita, Egypto, Israel y Qatar. El objetivo era tratar de reafirmar las alianzas militares contra el presidente de Siria, Al-Assad, la cooperación para enfrentar actividades desestabilizadoras y derrocar a las organizaciones terroristas extremistas y poner en el tapete la política no muy amistosa hacia Irán[14].

Con esta visita se reafirma el rol del USAFRICOM en el conflicto del Medio Oriente y el gran rol de Yibuti, que anhela convertirse además en el punto neurálgico del comercio mundial, aunque tenga que vérsela con una combinación de factores externos e internos que no auguran un clima de tranquilidad para el país.

Yibuti: En el cruce de Tres Continentes

Un vecindario en ebullición

Entre 1998 y 2000, Etiopía y Eritrea se enfrentaron en una guerra. Al finalizar el conflicto, Etiopía se quedó sin salida al mar. A partir de ese momento su comercio hacia el exterior transita por Yibuti, lo cual incide fuertemente en la economía de este país ya que Etiopía origina el 80% del ingreso por las actividades de su puerto. A pesar de tener una línea férrea que une los dos países, Etiopía está proyectando diversificar sus rutas y direccionaría el 30% del volumen de las exportaciones hacia el puerto de Berbera en Somalilandia. El puerto necesita obras de rehabilitación, las que estarían a cargo de Dubai Ports World, la tercera holding operadora de puertos a nivel mundial, que es de propiedad de Dubai de los Emiratos Árabes Unidos. Somalilandia ya firmó el acuerdo con la empresa.

Detrás de este negocio y la selección del puerto de Berbera, está M. Abdourahman Boreh, exiliado en Dubai, un fuerte opositor al presidente Ismail Omar Guelleh. Una serie de acontecimientos alrededor de esta situación llevaron a la ruptura diplomática entre Yibuti y Dubai en abril del 2016. Preso de la incertidumbre, el presidente de Yibuti empezó a otorgar concesiones extraordinarias a Etiopía con el fin de no perder tan importante socio comercial. Estas concesiones están dentro de un acuerdo de seguridad que permite a las fuerzas armadas etíopes ingresar, maniobrar, participar en el mantenimiento del orden interno y estacionarse  en territorio de Yibuti sin aviso previo a las autoridades del país, no muy lejos de la frontera con Eritrea y con la posibilidad de incidentes como ya ocurrieron en junio del 2016 que tensionaron el área[15].

En Eritrea se abrirá una base saudí para lanzar ataques aéreos contra los rebeldes Hutíes en Yemen, cuya guerra es un elemento más de desestabilización de la región. Actualmente pequeños contingentes de Arabia Saudita estacionan en Yibuti de donde atacan a Yemen desde aviones prestados por otras fuerzas presentes en el país, acompañando los ataques realizados por el USAFRICOM desde su base.

La presencia en tan poco espacio de amigos (Estados Unidos-Francia-Italia-Japón), rivales (Estados Unidos-China), enemigos o percibidos como tales (Japón-China) es por lo menos insólita e inquietante en un país que aparenta estabilidad pero que está lidiando con otras situaciones que derivan de un entorno volátil. La presencia de bases extranjeras que representan intereses que pueden ser comunes o contrapuestos y que se proyectan en distintos escenarios continentales y extracontinentales, el conflicto en Yemen al otro lado del estrecho, relacionado a su vez con una dinámica de guerra en Medio Oriente, encierra riesgos, aunque represente una suculenta entrada por los alquileres y las inversiones para el gobierno de Ismail Omar Guelleh. A éstos se añaden la dinámica de los países vecinos y una guerra comercial en puerta. Por el momento los equilibrios se mantienen, aunque puedan volverse precarios por situaciones entrecruzadas y por un escenario internacional al momento no predecible, donde las armas remplazan cada vez más a las palabras y donde cada vez se incluyen más países, arrastrados a las contiendas en una lógica de poder mundial de resultados inciertos.

 

 

[1] Somalilandia es un desprendimiento de Somalia. Se independizó en 1991 y se rige por un sistema democrático, algo inusual en la región. Todavía no tiene reconocimiento internacional. A pesar de ello tiene constitución, gobierno, parlamento, poder judicial, policía, fuerzas armadas y moneda propia.

[2] Braude Joseph y  Jiang Tyler (2016): Why China and Saudi Arabia Are Building Bases in Djibouti, en http://www.huffingtonpost.com/joseph-braude/why-china-and-saudi-arabi_b_12194702.html.

[3] Antes de la guerra a Yemen llegaban, camino a Europa, prófugos de Somalia golpeada por los conflictos internos, la sequía y la hambruna y de Eritrea, país bajo régimen autoritario sin libres elecciones.

[4] Sobre el conflicto en Yemen ver en esta página el análisis de Jacubovich Damian Yemen: geopolítica de un conflicto silenciado por Occidente.

 

[5] El USAFRICOM constituido en el 2007 se sumó a partir del 2008 como comando autónomo a otros comandos que controlan extensas regiones, en las que los Estados Unidos han dividido el planeta: el USNORTHCOM (Comando Norte) con sede en Virginia, Estados Unidos, el USSOUTHCOM (Comando Sur) en Florida, Estados Unidos, el USEUROCOM (Comando Europa) en Alemania, el USPACOM (Comando Pacífico) en Hawai y el USCENTCOM (Comando Central a cargo del área medioriental), Florida, Estados Unidos.

[6] Los “contratistas” son expertos, en su mayoría ex militares, integrantes de agencias de seguridad privadas, que firman contratos con el Departamento de Defensa y participan en los conflictos. Vienen a ser la versión moderna de los mercenarios, aunque no se los reconozcan como tales en la legislación internacional.

[7] Ministère de la Défense – État-major des armées Les forces françaises stationnées à Djibouti. En http://www.defense.gouv.fr/ema/forces-prepositionnees/djibouti/dossier/les-forces-francaises-stationnees-a-djibouti

[8] Ministero della Difesa (2014): Base Militare Italiana di Supporto – Gibuti. En http://www.difesa.it/Protocollo/AOO_Difesa/Esercito/Pagine/E89307.aspx

[9] Dinucci Manlio (2013): Base militare tricolore a Gibuti. Septiembre 17. En www.voltairenet.org/article180290.htm

[10] Almarcha Alejandra O. (2016): ¿Por qué fueron creadas las Fuerzas de Autodefensa Japonesas?. Enero 15. En http://www.unitedexplanations.org/2016/01/15/fuerzas-autodefensa-japonesas/

[11] China por ejemplo tiene intereses en el petróleo de Sudan del Sur al igual que Japón.

[12] Braude Joseph y  Jiang Tyler, Ibid.

[13] United States Africa Command: About de Command. En  www.africom.mil/about-the-command

[14] Mattis to visit, Saudi Arabia, Egypt, Israel, Qatar, Djibouti. En http://www.arabnews.com/node/1084541/saudi-arabia

[15] Prunier Gérard (2016): “Le Corn de l’Afrique dans l’orbite de la guerre au Yémen”. En Le Monde Diplomatique, septiembre, https://www.monde-diplomatique.fr/2016/09/PRUNIER/56229.

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