Orígenes del Tíbet y su relación con China

Por Marcelo Ramírez

El Tíbet es una de las áreas problemáticas de la República Popular de China. Con una altura promedio apenas inferior a los 5.000 metros, ocupa una superficie de 1.228.400 km2 con poco más de 2.8 millones de habitantes, que se traduce en una densidad de 2,2 habitantes por km2, convirtiéndolo en una zona despoblada.

El Tíbet ha tenido una larga historia ligada a China. Sus orígenes se remiten al mítico Rey Songtsen Gampo, quien unificó a las tribus del río Yarlung y fundó el Imperio Tibetano. La conversión de la aristocracia al budismo repercutió en el pueblo, que como sucedía en ese entonces, se convirtió a esa práctica.

El Imperio Tibetano alcanzó su máximo esplendor alrededor del año 780-790 DC, cuando sus posesiones se extendían por Afganistán, Bhután, Bangladesh, Birmania, Nepal, China, India, Pakistán, Tayikistán, Kirguistán y Kazajistán. El choque con una creciente China, que había nacido de la expansión de los Xi´an en la actual provincia de Shanxi era inevitable y llevó a un enfrentamiento que culminó con un tratado de paz firmado en 821-822, inscripto en dos lenguas e inserto en un pilar de piedra en el templo de Jokhang, en Lhasa, capital del Tíbet.

Durante el siglo XIII los mongoles tomaron Tíbet e implantaron la dinastía Yuan. Kublai Khan unificó los territorios a China bajo la administración de la escuela de budismo Sakya. Esta dinastía creó entonces la Oficina de Asuntos Budistas y Tibetanos, dentro de la cual se encontraba un departamento administrativo encargado de controlar al gobierno tibetano mediante un administrador designado por el Lama, representante espiritual del budismo. La administración continuó de esta manera con las dinastías Ming y Qing.

Los británicos aparecen en escena

Esta forma de gobierno se extendió a lo largo de 500 años, hasta que en el siglo XVIII el comisionado enviado desde China fue asesinado por sectores tibetanos disconformes,  haciendo que el ejército imperial chino tomara Tíbet y luego de derrotar a los rebeldes, estableciera una guarnición permanente de 2.000 hombres.

La situación geopolítica con el paso de los años fue cambiando. Rusia había comenzado una política de expansión hacia el Lejano Oriente y Asia Central mantenía su importancia como nexo, las fronteras de la provincia china de Xinjiang, limítrofe con Rusia, eran el paso hacia el Tíbet. Si bien hay discrepancias entre los historiadores sobre la importancia real que le daba el Zar Nicolás II al Tíbet, hay evidencias de la presencia de exploradores militares en Lhasa con la anuencia de las autoridades tibetanas.

El Dalai Lama XIII sabía que su país era objetivo de la política de expansión del Imperio Británico que desde la India, plataforma central geopolítica en esa región del mundo, avanzaban gradualmente en su dirección. Los británicos habían tomado el control  de Chamoli-Kashmir, Nepal, Bután y Sikkim. Este último reino, que había sido aliado británico por décadas, fue transformado en un Estado títere desde el cual lanzar la invasión al Tíbet, construyendo para ello caminos y fortalezas.

La situación fue madurando y se produjo la Primera Invasión Británica al Tíbet, con enfrentamientos armados que desnudaron la poca voluntad de enfrentar a los británicos de la Dinastía china Qing. El resultado fue una paz deshonrosa que reconocía el estatus de protectorado sobre Sikkim a los británicos. Este acuerdo no fue del agrado del Dalai Lama de aquel entonces, quien buscó apoyo en Rusia, ya que había demostrado interés en influir en la región. Llegaron a negociar la presencia de tropas rusas que garantizaran la integridad restante del Tíbet, pero el surgimiento de la Guerra Ruso-Japonesa de 1905 y la posterior derrota rusa convencieron al líder espiritual tibetano de la necesidad de buscar otras soluciones a la previsible invasión británica, esta vez en China.

Las tratados de 1890 y 1893 perjudicaban al Tíbet porque la Dinastía china no había tenido en cuenta sus intereses. Los tibetanos no cumplieron entonces con los acuerdos establecidos y los británicos aprovecharon la ocasión para negociar directamente con el Dalai Lama XIII, con la intención de apoderarse del Tíbet. De esta manera, ocuparon con 300 efectivos desde Sikkim y  Grandpa Song, causando la indignación tibetana. Los británicos se retiraron finalmente, pero en forma sorpresiva  posicionaron 3.000 hombres en el Monte Lungdo, que fue contestado con el rápido envío de 1.000 tibetanos y luego otros miles fueron llegando.

El gobierno tibetano de Gaxag aconsejó negociar con las tropas británicas a sus generales, que lo hicieron confiados, posicionándose en forma desventajosa en el terreno. A los 15 minutos de comenzar las negociaciones, el comandante británico Younghusband mató de un disparo al general tibetano Ladingse, luego a su par Namseling y al resto de los negociadores. Así comenzó lo que sería la Segunda Invasión Británica al Tíbet que llegaría hasta Lhasa, apoderándose de incalculables riquezas que fueron despachadas a Londres y dejando a su paso miles de tibetanos muertos.

El Dalai Lama se refugió en Mongolia Exterior y desde allí intentó resistir la invasión, apoyándose en China, quien era en definitiva el Estado soberano del Tíbet. Luego de concurrir a Beijing se encontró con una realidad no deseada que era la negativa del emperador Guangxu a confrontar con los británicos y su intención de negociar la paz con ellos, cosa que se materializó con el Tratado de Paz de 1906. El líder tibetano también sufrió una serie de humillaciones en su visita a la Corte china que lo convenció de la necesidad de buscar él mismo una salida negociada con los europeos y terminó viajando a la India.

Según lo firmado por la corrupta dinastía agonizante en China, Tíbet pasaba a ser un protectorado británico. Sin embargo la situación era insostenible, los británicos no estaban en condiciones de poder mantener el control efectivo del territorio por lo que dos años después China, Gran Bretaña y Rusia firman un nuevo tratado que dejaba sentado que la soberanía volvía a China.

Tíbet independiente

En 1911, ya muerto Guangxu y la emperatriz Cixi, bajo el reinado del niño emperador Puyi, se produce la Revolución en China que depone al último Emperador y proclama la República. La convulsión hace que las tropas destinadas en el Tíbet deban volver, situación aprovechada por el Dalai Lama para retomar el control político y conseguir una declaración de independencia firmada por China en 1913.

En 1914, representantes del Tíbet y de Gran Bretaña acordaron mediante un pacto secreto que sería una región independiente de China y que los británicos controlarían Arunachal Pradesh, ubicada al norte de la India, creando una disputa años después. China rechazó la vigencia de este tratado porque no contaba con su firma, algo que posteriormente sería refutado también por la India independiente, al considerar esa región dentro de su territorio y por lo tanto no era parte del tratado entre tibetanos y británicos.

Con la Revolución de Xihai y la Primera Guerra Mundial, el Tíbet pasó a un segundo plano,  quedando en manos del Dalai Lama XIII el control político.

El retorno de China al Tíbet

La situación de China al fin de la Segunda Guerra Mundial experimenta un cambio dramático. Las guerrillas que encabezaba Mao Zedong, luego de una larga lucha contra el Kuomitang de Qiang Kai Shek, pasarían a tomar el control del territorio continental, mientras que el general nacionalista terminaba refugiándose en la Isla de Formosa (Taiwán).

El nuevo gobierno encabezado por el Partido Comunista de China, junto al apoyo de otros partidos menores, pone en marcha un programa de recuperación del control de todo el territorio y con ello, del Tíbet.

La estructura social de esta región era muy diferente del modelo socialista. El Tíbet estaba constituido por un sistema feudal de clases estratificadas donde la clase alta dominante estaba conformada por los Lamas, los oficiales del Ejército y administradores de alto rango que constituían entre el 2% y el 3% de la población, mientras que el 80% eran siervos y el resto esclavos. Autores chinos estiman que el 93% de las tierras y el 70% de los yaks (animales que proveían lo esencial para la vida en el Tíbet de ese entonces) eran propiedad de 626 personas.

Pese a la utilización de cruentos métodos de tortura a los que eran sometidos siervos y esclavos, el Lama y  hermano mayor del actual Dalai Lama Tenzin Gyatso,  Tubten Jigme Norbu, afirma que en el orden del Tíbet no había un sistema de clases y de movilidad que conformen un sistema clasista, lo cual es un oxímoron pues la cristalización de una clase superior es parte de un sistema rígido de clases.

La vida en el Tíbet de los Lamas no era un paraíso como muchos creen en Occidente. Era un sistema de explotación precapitalista, atrasado y brutal, en el que había una expectativa de vida de alrededor de 30 años dadas las enfermedades, la mala nutrición y la falta de atención médica que marcaba la vida de los sectores populares de los tibetanos. En ese cuadro la llegada de la revolución socialista era solo cuestión de tiempo. La justificación en el karma que trae un presente próspero a quienes han tenido existencias pasadas virtuosas y uno miserable a quienes no han sido justos, era ya una forma insostenible de seguir justificando una sociedad de castas en pleno siglo XX.

 

El Dalai Lama había acercado posiciones a los EEUU y al Reino Unido, según denunciaban las nuevas autoridades chinas y pese a la tentación de imponer rápidamente el socialismo por la fuerza, la decisión final del gobierno maoísta fue esperar que las condiciones socioculturales y políticas maduraran. Por ello las reformas más profundas debieron esperar que la población local apoyara los cambios y mientras tanto el Ejército Popular de Liberación (EPL) garantizaría las fronteras para evitar una invasión extranjera. El gobierno tibetano firmó con la naciente República socialista el “Acuerdo de 17 puntos” que reconocía la soberanía china sobre Tíbet, designado como una región autónoma de China. El 26 de octubre de 1951 el EPL entró pacíficamente en Lhasa comandado por el general Zhang Guojua.

Cinco años después, EEUU, en medio de la Guerra Fría, decide financiar un levantamiento para reinstalar al Dalai Lama, quien para entones ya establecía contactos con la naciente Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense. En las montañas Rocosas en Colorado instalaron el Campo Hale y allí entrenaron militarmente a 1.700 tibetanos y comenzaron las actividades insurgentes en algunos monasterios.

Como respuesta, China aprovechó que el acuerdo de los 17 puntos dejaba algunas zonas fuera del control religioso y comenzó a instigar a los campesinos a sublevarse contra los Lamas y su régimen de servidumbre. Las tensiones entre los Lamas y las autoridades socialistas aumentaron y en marzo de 1959 comenzó un levantamiento a gran escala apoyado por los EEUU. China actuó enviando nuevamente a sus hogares  a miles de estudiantes tibetanos que estaban en instituciones educativas chinas, para contrarrestar la campaña de acción psicológica que impulsaba la CIA.

El levantamiento fracasó y dio la oportunidad para que se realizaran las reformas pendientes destinadas a terminar con la sociedad controlada por los Lamas. Se abolió el ulag, el trabajo forzado, la servidumbre, se liberaron los esclavos y se terminó con la poligamia y la poliandria a las cuales los nobles sometían a las mujeres pobres. La mitad de los monasterios que se mantenían con el trabajo de los siervos tuvieron que cerrar al dejar estos últimos de pagar un alquiler por las tierras explotadas.

El XIV Dalai Lama huyó al exilio al norte de la India, estableciéndose en la ciudad de Dharamsala acompañado de 13.000 seguidores. Allí recibió asilo de la India y estableció los cuarteles generales desde donde organiza la resistencia contra el gobierno de China. La CIA se encargó de edificar su figura como un líder espiritual mundial injustamente expulsado de su país bajo dominio comunista y según consta en registros de los años sesenta, le otorgaba 180 mil dólares anuales para su mantenimiento más una ayuda de 1.7 millones de dólares a su gobierno en el exilio.

Tenzin Gyatzo, el Dalai Lama en Occidente

EEUU tenía en realidad poco interés por el inhóspito Tíbet, pero no así por crear un ariete en el frente socialista en el cual la nueva República Popular China (RPCh) tenía un papel importante.

Para erosionar la posición china, la CIA comenzó una campaña para edificar la figura del Dalai Lama no sólo como un líder espiritual de los tibetanos sino para proyectarlo globalmente e instalar una resistencia interna en el Tíbet y golpear al gobierno chino.

Para ese plan fue indispensable la colaboración de la siempre lista industria de medios, especialmente Hollywood, una habitual herramienta para apoyar los intereses geopolíticos de EEUU. La realización de películas y documentales sobre el líder del budismo tibetano en el exilio ha sido crucial para a edificar su figura de mártir y llegar al gran público Occidental. La fórmula líder espiritual bondadoso y pacifista contra el régimen dictatorial comunista, rendía sus frutos.

Pero no fue lo único, la Fundación Nacional para la Democracia estadounidense financió el Fondo Tíbet, la radio Voz del Tíbet y la campaña internacional por el Tíbet. Un ejemplo de la importancia del trabajo realizado es que en agosto de 1999 el Departamento de Estado norteamericano organizó su visita a Nueva York. La hábil campaña de inteligencia consiguió inclusive que el Dalai Lama XIV reciba el Premio Nobel de la Paz en 1989.

La penetración de la propaganda diagramada por la inteligencia estadounidense contra China por el Tíbet también alcanza el espacio progresista. El juez español Baltazar Garzón ha sido un colaborador frecuente de la Casa del Tíbet de Barcelona, llegando a emitir una orden de arresto sobre varios funcionarios de primer nivel del gobierno chino, entre ellos el ex Presidente Jiang Zemin, por su participación en lo que califica como “genocidio” contra el pueblo tibetano producido por las fuerzas chinas en Tíbet. Baltazar Garzón inclusive ha llegado a declarar que el freno al intento de Justicia Universal ocurrió porque China no ha colaborado y es demasiado poderosa para ser forzada a ello, una medida más propagandística que efectiva porque resulta demasiado obvio la imposibilidad de España para poder arrestar funcionarios de una potencia como China.

La extraña paradoja de apoyar el trabajo de la CIA también se presenta en sectores mediáticos de izquierda, quienes están de acuerdo con el programa de un Tíbet independiente según el modelo inducido por la Agencia. El matutino argentino Página 12 ha dado espacio destacado a personajes que trabajan para el gobierno en el exilio tibetano, apoyando ya sea por ignorancia o por complicidad la campaña internacional contra el gobierno de la República Popular de China. Las nuevas corrientes New Age que han ganado espacio dentro de la espiritualidad de ciertos sectores progresistas con rasgos de pacifismo algo naif, han sido amplios difusores del Dalai Lama como víctima del comunismo chino.

La sucesión del Dalai Lama

La relación entre el Gobierno de la RPCh y el Dalai Lama tuvo situaciones oscilantes, de mayor tirantez y de cierta distensión. El Dalai Lama hizo gestos de aproximación durante el gobierno de Deng Xiaoping, quien buscaba distanciarse de la política trazada durante la Revolución Cultural.

El tibetano dejó de lado el reclamo de la independencia y suprimió algunas de las tradiciones más polémicas que eran poco presentables en Occidente. Seguramente la política de acercamiento de Kissinger comenzada bajo el gobierno de Nixon tuvo bastante que ver. EEUU buscaba distanciar a la URSS de China y no era conveniente seguir alentando una política que dificultara el acercamiento de los americanos con el país asiático.

La política de no violencia que impulsó Tenzin Gyatzo se tradujo en desautorizar a grupos que intentaban crear una resistencia armada en el Tíbet y en el giro mencionado del reclamo de una independencia total por una fórmula de autonomía. Es necesario recordar que el Tíbet tiene un estatus especial como una Región Autónoma. La política de construir una imagen de pacifismo tuvo algunos resultados positivos, como la obtención en los años 59, 61 y 65 del siglo pasado que la Asamblea General de las Naciones Unidas realizaran declaraciones instando a condenar la política de China contra el pueblo tibetano y logró un apoyo mediático con figuras occidentales como Steven Seagal y Richard Gere, convertidos al budismo, que apoyaron públicamente su causa.

 

Esta política que tiene una llamativa concordancia con las posiciones de la política exterior de EEUU, produjo críticas entre sectores duros que quieren un Tíbet independiente de China y el retorno a la época feudal. Las revueltas en el 2008 con decenas de muertos, previas a la “revolución de los paraguas” en Hong Kong, han sido denunciadas desde China como parte de una política de injerencia occidental en sus territorios y distanciaron nuevamente al Dalai Lama del Gobierno de China.

Uno de los temas más importantes a considerar por su peso a futuro es la guerra de intrigas por la sucesión del Dalai Lama. Según las creencias del budismo tibetano, el Panchen Lama es el segundo Lama en jerarquía y entre sus funciones principales está la de identificar la reencarnación del Dalai Lama y señalar a quien será entonces el nuevo líder político y religioso tibetano. Luego del exilio del Dalai Lama, el Panchen Lama permaneció en el Tíbet en una situación tensa hasta el fallecimiento del X Panchen Lama.

En 1995, el XIV Dalai Lama en el exilio, Tenzin Gyatzo, identificó como el próximo Panchen a un niño de 6 años llamado Gendum Chokyi Nyimael. Las autoridades chinas rápidamente se hicieron cargo de él y lo educaron en el anonimato con el fin declarado de preservar su integridad. Hoy el joven designado por el Dalai Lama, según fuentes chinas,  descree de su papel como sucesor y prefiere una vida alejada de la política.

Mientras tanto China reconoció como reencarnación a otro niño llamado Gyancain Norbu. Las designaciones de ambos sucesores están basadas en diferentes interpretaciones de señales del budismo, en las cuales se puede ver dos intereses políticos distintos.

En una sorpresiva decisión, China ha establecido que el próximo Dalai Lama deberá ser reconocido por su gobierno. De esta manera se espera que el próximo Dalai Lama sea el joven educado por China, Gyancain Norbu. El gran desafío entonces será que la población tibetana reconozca a éste último como líder. El futuro político de este conflicto pasa en gran medida por quien pueda imponer su visión, la oposición encabezada por el Dalai Lama acusa al gobierno chino del secuestro del verdadero sucesor y de falsificar al nuevo líder.

¿Por qué el Tíbet?

El Tíbet no es solo el Techo del mundo como les gusta decir a sus habitantes, sino también una enorme meseta que sirve de conexión con la India y es una de las zonas fronterizas al igual que la provincia de Xinjiang.

Su control permite asegurar las fronteras sudoccidentales de China ante cualquier intento de infiltración de grupos terroristas y es un inmejorable enclave para controlar el área circundante en caso de aumento de tensiones con la India. Siendo esta, una región con quien han existido enfrentamientos en 1962 por una cuestión territorial sobre Aksai Chin, región administrada por China en la parte oeste, y la provincia de Arunachal Pradesh, bajo control de la India. Si bien hoy el enorme comercio bilateral y la presencia de ambas naciones en la Organización de Cooperación de Shanghai, resultan un importante disuasivo para impedir una conflagración, China no está dispuesta a resignar el control territorial.

La meseta Qinghai-Tíbet es el lugar donde nacen decenas de ríos que son claves para irrigar diferentes regiones, por esto, el control de lo que sucede aguas arriba tiene una enorme importancia geopolítica, más aún en una zona donde el agua es un bien muy preciado y es considerada como una futura causa de guerras internacionales. Los glaciares de Tíbet alimentan a los ríos Brahmaputra, Mekong, Yangtsé, Indo, Río Amarillo y Salween.

El Tíbet es asimismo el mayor depósito de cobre de China con la mina Yulong. También cuenta con significativas cantidades de  hierro, plomo, zinc, y cadmio. Los estudios geológicos indican también que existen importantes reservas de petróleo y de gas natural de extracción compleja por las condiciones climáticas.

Una nueva forma de explotación de recursos ha venido de la mano del turismo, que crece rápidamente a medida que China se consolida. Hoy Tíbet recibe casi 20 millones de turistas al año, un 95% chinos. Esta notoria expansión se produjo a partir del 2006 con la nueva línea ferroviaria que une Lhasa con Beijing a través de 3.753 km de trayecto. Los ingresos del turismo hoy significan un 20% del ingreso general, unos 3.500 millones de dólares.

China sabe que los planes de desestabilización occidentales tienen algunos puntos claves para producir tensiones internas, aprovechando que China es una nación conformada por 56 etnias, con una predominante: la Han, con el 92% del total. Regiones como Xingjian, con mayoría turcomana musulmana o el propio Tíbet con la etnia tibetana pueden ser puntos de conflicto para insurrecciones armadas.

Debido a ello, China ha comenzado hace algunos años a favorecer una inmigración de Han a estas regiones, en Xingjian ya numéricamente se han igualado, pero en el caso del Tíbet, las autoridades chinas afirman que los Han no superan el 6% y que el 92% son habitantes originales, desmintiendo que quieran utilizar su masa poblacional para compensar las diferencias. También destacan que la política del hijo único no afectó nunca a las minorías como la tibetana, algo que parece ser bastante cierto porque China hace unos años vienen apoyando una política de diversidad étnica en el país con diferentes programas de ayuda.

Una parte central del programa de estabilización del interior chino es el desarrollo económico, evitando así que aumenten las migraciones masivas hacia la costa oriental donde se encuentra el mayor desarrollo. Para ello se ha realizado una política de incentivos con la creación de una enorme infraestructura donde el Tíbet ha sido destacado como un punto estratégico, invirtiendo el equivalente a miles de millones de dólares.

En 2006, China abrió la primera ruta ferroviaria referida anteriormente y construyó un aeropuerto gigante en esta área aislada, con una inversión estimada en 13.000 millones de dólares.

La progresión económica indica que en 1965 el producto interno bruto (PIB) de la región era de 327 millones de yuanes, en 2004 llegaba a los 21.000 y en 2014 superaba los 92.000. El PIB per cápita de los campesinos fue de 7.471 yuanes en 2014, con una tasa de crecimiento del 14% anual, la de los habitantes urbanos aumentó un 8% hasta alcanzar los 22.026 yuanes.

Un dato anecdótico sirve para medir el desarrollo de la región. En la década del 40 del siglo pasado el gobierno británico le regaló un automóvil al Dalai Lama, el primero que se conoció en Tíbet, pero solo pudo recorrer dos km, la distancia desde el Palacio del Potala al del de Norbulingka, al ser la única carretera existente. Hoy la red alcanza los 40.000 km.
Las comunicaciones también fueron desarrolladas rápidamente, la precaria línea telefónica que unía Lhasa con Xigaze, la segunda ciudad en importancia del Tíbet, fue reemplazada por 340 kilómetros de cable de fibra óptica.

Los datos chinos indican que el casi total analfabetismo en la época del Dalai Lama cedió paso a una estructura escolar que llevó la alfabetización al 85% al crear 4.300 escuelas y la esperanza de vida pasó en medio siglo de 36 a 67 años.

China sabe que Tíbet por su aislamiento, composición étnica e historia es una de las zonas que pueden ser problemáticas, por lo que ha emprendido un enorme esfuerzo de modernización. Enfrenta una sociedad con características muy peculiares, el budismo de la escuela Guelug aún tiene fuertes raíces y la lucha por la sucesión del próximo Dalai Lama es una de las claves para estabilizar la región, pero no la única.
http://www.20minutos.es/noticia/363082/0/TIBET/DATOS/#xtor=AD-15&xts=467263

http://en.wikipedia.org/wiki/British_expedition_to_Tibet)

Britain and Tibet 1765-1947: A select annotated bibliography of British relations with Tibet and the Himalayan States including Nepal, Sikkim and Bhutan

The British Empire and Tibet 1900-1922 (Routledgecurzon Studies in the Modern History of Asia)

http://karelcio.x10.mx/podria_haber_formado_tibet_parte_rusia/

https://books.google.com.ar/books?id=0bTw6dwp5GQC&pg=PA87&lpg=PA87&dq=los+britanicos+en+tibet&source=bl&ots=1zKGS_riws&sig=7wBI1rlKQmL9CCeJhb86kCf_WJM&hl=es-419&sa=X&ved=0ahUKEwjC9ZTr-8nSAhULiJAKHQveCvoQ6AEITTAH#v=onepage&q=los%20britanicos%20en%20tibet&f=false

http://tiammat.blogspot.com.ar/2013/09/breve-historia-del-cruel-dominio-en-el.html

http://www.casadeltibetbcn.org/es/etiquetas/baltasar-garzon

https://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-234765-2013-12-02.html

http://www.infolibre.es/noticias/politica/2014/05/20/baltasar_garzon_quot_limite_justicia_universal_tiene_motivo_llama_china_quot_17183_1012.html

http://www.latercera.com/noticia/justicia-espanola-ordena-la-captura-del-ex-presidente-chino-jiang-zemin-por-delitos-de-genocidio/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *