ONG’s: El intervencionismo del siglo XXI

Por Héctor Bernardo

El crecimiento exponencial de Fundaciones y Organizaciones No Gubernamentales (ONG’s) que utilizan consignas como desarrollo, democracia, libertad y equidad, para esconderlas políticas injerencistas de Estados Unidos, es un fenómeno que se ha dado especialmente en  las últimas décadas. La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Fundación Nacional para la Democracia (NED) han tenido un rol clave en los diversos ataques que han sufrido los procesos populares y los líderes que no se alinean con la voluntad de la Casa Blanca.

Desde comienzo de la década del ’80 hasta la actualidad, mientras las derechas regionales impulsaban políticas neoliberales que implicaban el achicamiento del Estado, comenzaban a multiplicarse las fundaciones y ONG’s que intentaban ocupar el lugar que el Estado dejaba vacante.

Muchas de estas organizaciones tenían –y tienen– la mejor de las intenciones y desarrollan tareas loables. Pero otras son simples fachadas para canalizar fondos hacia los sectores más reaccionarios, fomentar la intervención en la sociedad civil y la injerencia en los procesos políticos internos.

Durante la Cumbre de las Américas de 2015 llevada adelante en Panamá, la entonces presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, clarificó esta situación al hacer referencia la política intervencionista de Estados Unidos en la región.

En respuesta a algunas de las declaraciones que había hecho el presidente norteamericano Barack Obama, la presidenta argentina aseguró: “Es cierto que las interferencias que recordamos y a las que hizo mención, por ejemplo, el presidente Castro, derrocamientos de gobiernos democráticos, tal vez los más emblemáticos los de Salvador Allende y Jacobo Árbenz, forman parte de la historia, de invasiones o de la tercerización de los golpes a través de las Fuerzas Armadas locales de cada país. Pero también es cierto que han surgido nuevas formas más sutiles de intervención e influencia en nuestros gobiernos a través de lo que se conoce como ‘los golpes suaves’. Golpes suaves donde se utilizan medios masivos de comunicación multinacionales, denuncias falsas, asociaciones caprichosas de Estados con otros Estados para hacer no sé qué cosas y conspiraciones. Son más sutiles, son más sofisticadas, pero no por ello dejan de ser intervenciones y siempre encuentran su origen en nuevas organizaciones bajo el nombre de ONG’s […] ONG’s que siempre luchan o por la libertad o por los derechos humanos o por todas las cosas loables que todos compartimos, que nunca se sabe de dónde se financian, que siempre están dispuestas a hacer las denuncias más esotéricas, que nunca pueden comprobarlas, pero que apuntan claramente a la desestabilización de los gobiernos de la región y, fundamentalmente, de aquellos gobiernos, curiosamente, que más han hecho por la equidad, por la educación y por la inclusión social”.

Luego de su discurso y en conferencia de prensa, la mandataria volvió a remarcar: “Hay otras formas de intervención más sutiles y sofisticadas, bajo la forma de ONG’s que nadie sabe de dónde vienen ni quienes la financian, pero luego se descubre que tienen reuniones secretas en algunas embajadas”.

Como bien señala la investigadora venezolana-norteamericana Eva Golinger, para su política exterior Estados Unidos tiene tres herramientas: el Departamento de Estado, que es la herramienta diplomática; el Pentágono, que es la herramienta militar; y dos entidades que por momentos funcionan en conjunto y en otras ocasiones de forma autónoma: la USAID y la NED, que conforman la herramienta de intervención en la sociedad civil.

La USAID fue creada en 1961, por presidente demócrata John Fitzgerald Kennedy, mientras que el surgimiento de la NED fue una decisión que en 1983 tomó el  presidente republicano Ronald Reagan. Las dos organizaciones cuentan con infinidad de hechos que las muestran como un brazo que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) utiliza para canalizar dinero y actuar sobre la sociedad civil.

En el libro “Evo en la mira: CIA y DEA en Bolivia”, la periodista Stella Calloni señala que “la mayoría de la figuras históricas de las acciones clandestinas de la CIA han sido en algún momento miembros del Consejo de Administración o de la dirección de la NED, entre ellos Otto Reich, John Negroponte, Henri Cisneros o ElliotAbrams”.

La NED, la USAID y sus ONG’s tuvieron un rol clave  en los golpes parlamentarios contra Manuel Zelaya (Honduras 2009), Fernando Lugo (Paraguay 2012) y Dilma Rousseff (Brasil, 2016). También participaron en el golpe de Estado (que duró solo 48 horas) contra Hugo Chávez (Venezuela, 2002), y los intentos desestabilizadores contra Evo Morales (Bolivia, 2008), y contra Rafael Correa (Ecuador, 2010).

El rol que cumplieron estas entidades en Nicaragua contra el sandinismo y en Cuba contra el gobierno de la Revolución también ha quedado ampliamente demostrado. El vínculo en Argentina de estas organizaciones con la Fundación Libertad, Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL), el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), la Fundación Vital Voice, la Fundación Pensar y varios de los referentes de la política local como Mauricio Macri, Laura Alonso y Patricia Burllich, así como la participación directa y a veces velada de la embajada norteamericana ha sido expuesta a través de los Wikileaks.

Intervencionismo sin cañones, misiles ni fusiles. Intervencionismo silencioso y con nombres que parecen representar los valores más profundos de las sociedades.

 

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